sábado, 01 de abril de 2006

Pedagogía del Estatuto

Pedagogía del Estatuto

Tras la petición del Presidente del Gobierno a los líderes regionales de su partido de que hagan "pedagogía" del Estatuto de Cataluña, a mí se me ha ocurrido que le podíamos echar una mano en esta ardua tarea. Pero, ¿cómo? -pensé-, y la maquinaria que tengo por imaginación se empezó a movilizar, como los ejércitos al toque de zafarrancho. "Ya está" -gritó desde los hondos archivadores de la memoria-, a la vez que extraía de su vientre esta nota folclórica, que es también un rosario íntimo de pedagogía. Tiene sólo unos meses, pero es vieja, pelleja, del mismísimo tiempo de Castelar...¡Fij-hen-sen!


Cantonalismo

Acabo de leer un artículo de Luís Racionero, a quien leo más bien poco, que hablaba sobre ciertos aspectos del Estatuto de Cataluña. El artículo no tiene nada especialmente reseñable, salvo un curioso final, que dice:

Me encanta recordar que Castelar, al criticar el cantonalismo de 1873, citó la siguiente arenga: "Jumilla desea estar en paz con todas las naciones extranjeras y, sobre todo, con la nación murciana, su vecina; pero si la nación murciana, su vecina, se atreve a desconocer su autonomía y a traspasar sus fronteras, Jumilla se defenderá como los héroes del Dos de Mayo, y triunfará en la demanda, resuelta completamente a llegar, en sus justísimos desquites hasta Murcia y a no dejar en Murcia piedra sobre piedra".

¿Sería muy extraño suponer que, tras el Estatuto de Cataluña, vinieran los del resto de las comunidades autónomas y luego los de las provincias, las comarcas, las ciudades y los pueblos? Sería interesante de ver y quizás no sea imposible. De hecho, Cartagena no ha aparcado nunca su sueño cantonal.

Mi fuerte sentimiento hacia Muelas de los Caballeros hace que este pueblo se convierta directamente en nación. Con estado, claro. Y sin gente. Estoy seguro de que, en los largos meses de invierno, el Alcalde guardaría la autodeterminación en su propia casa. Con el perro y el gato.

Mariano Estrada

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