jueves, 22 de diciembre de 2005

Los insultos de los políticos

Los insultos de los políticos

Patriota de hojalata, bobo solemne... Qué se yo. No está lejos el día en que Bono llamó gilipollas a Blair ni la época en que Felipe González dijo aquello de que Aznar y Anguita eran una misma mierda. También algunos diputados de a pie se han empleado a fondo desde la sufrida tribuna de oradores, como es el caso del cantautor Labordeta que la bordó llamando gilipollas a un diputado del PP, a la vez que le mandaba callar. ¡Caate, coooo-ño! Pero a mí, que me gusta zaherir de una manera más fina, el insulto que más me ha gustado es el que profirió Alfonso Guerra para designar a los señores de aquella derecha derechona de la transición, que era toda francófila. Les llamó filibusteros. Con todas las letras. Guerra tenía un poco más de imaginación que los citados anteriormente, y mucha más que el señor Carod-Rovira que, tratando de envalentonar a Zapatero, para que le de la independencia, no se le ocurre otra cosa que llamarle “acojonado”. Pero bueno, ¿en qué quedamos? Lo que tienes tú en la mano no lo puede tener él de corbata. Y es que no hay por dónde cogerlos. Porque, a ver, ¿por dónde cogemos a Pepiño que llamó canalla a Rajoy al tiempo que le estaba diciendo que el PSOE no insultaba? Menos mal que Pepiño tiene cara de chiste ¿Será esto un insulto? Y sí, tiene cara de chiste, pero chiste serio. En cuantis que se ride la caga.

Mariano Estrada

Añadir comentario