Jueves, 24 de noviembre de 2005
Reflexiones sobre la ense?anza

Yo creo que los alumnos de hoy son hijos de nuestro tiempo. Hace unos a?os, cuando hab?a un conflicto entre el alumno y el maestro, los padres, en general, se pon?an del lado de ?ste. Digamos que se fiaban de la profesionalidad y del buen hacer de quien, adem?s de vivir con el ni?o muchas horas al d?a cada d?a, sent?a y asum?a la responsabilidad de ense?arle tanto las materias referidas al estudio como las referidas al comportamiento, ambas necesarias para su posterior integraci?n en la sociedad. Ten?a inter?s y se esforzaba en lograrlo, porque el maestro, en Espa?a, lo ha sido siempre por vocaci?n, las excepciones aparte. Y le dec?a a los padres no s?lo de qu? pie cojeaba su hijo, sino tambi?n en qu? destacaba y qu? aspectos hab?a que potenciar. Digamos que la educaci?n era un conjunto de cosas, de las que unas se aprend?an en casa y otras en la escuela, algunas como complemento, algunas como prolongaci?n.

La disciplina, seg?n lo veo yo, es absolutamente imprescindible. El castigo, dentro de unos par?metros de racionalidad, es un l?mite de la ense?anza. Ahora se vuelve a discutir si ?el cachete? es una parte asumible de ese castigo. Hay expertos y sociedades que dicen que s?. Hay expertos y sociedades que dicen que no. Yo fui educado en la ?poca del cachete, me dieron algunos, no muchos, tanto mis padres como mis maestros, y no creo haber sufrido secuela ninguna, ni les he guardado nunca rencor. Creo, sin embargo, que el tema es harto complejo y discutible. Y que un caso concreto no puede erigirse en norma, ni unos cuantos tampoco.

Pero ahora todo esto ha cambiado. Un d?a, en un peque?o conflicto entre maestro y alumno, un padre se coloc? ciega e irracionalmente al lado de su hijo: ?Usted a mi hijo no le levanta la voz? ?Usted a mi hijo no le toca? ?Usted a mi hijo no le castiga? ?Usted a mi hijo, tal? ?Usted a mi hijo, cual? ?Usted a mi hijo?. Todo esto de forma brutalmente sentimental, a menudo hasta sensiblera. Tal vez incluso primaria y, como digo, irracional. Ah? empez? el acoso. Los espacios se fueron acotando, los maestros se fueron retrayendo. Los ni?os se percataron de su poder... y lo ejercieron. Lo dem?s est? ah?, con variantes, a la vista de todos. Ni?os subidos a la parra y maestros sumidos en la impotencia y cargados de inhibici?n y de depresiones. ?ste es el panorama. Quien tenga ojos que vea. Los maestros lo saben. Los pol?ticos lo saben. Pero a ver quien le pone ahora el cascabel al gato.

La religi?n. Yo creo que la religi?n ha caminado siempre al lado de la humanidad, de una forma o de otra y cualquiera que haya sido su desarrollo. Por lo tanto, parece que es una parte importante de la misma, por lo que no podemos carg?rnosla de pronto de un plumazo. Ah? est?, y creo que hay que ense?arles a nuestros hijos lo que ha significado en la evoluci?n de las sociedades y las civilizaciones, con lo bueno y lo malo, que de todo ha habido. En cuanto a la religi?n como pr?ctica, debe remitirse al ?mbito privado, desde luego. Con todas las consecuencias, incluida la financiaci?n. Habr? que ver que se hace con el patrimonio de la Iglesia, c?mo se mantiene. Habr? que ver qui?n la sustituye en determinadas funciones. Habr? que ver c?mo se pagan otras que pueda seguir haciendo, similares a las que hacen las oneg?s. En fin, todo eso se puede estudiar, pero lo cierto es que hay que quitarle a la Iglesia ese car?cter p?blico que a?n tiene en Espa?a.

De la ense?anza privada nada dir?, porque ya se defiende bien ella misma. Solamente que su existencia no puede redundar de ning?n modo en detrimento de la p?blica, la cual debe tener garantizas las necesidades y la calidad. A partir de ah?, cada cual es libre de llevar a sus hijos donde quiera.

Y voy a terminar diciendo que yo fui a la escuela p?blica. Mis hijos fueron a la escuela p?blica. La escuela p?blica ha funcionado antes, en ?pocas con condiciones mucho peores que la nuestra, especialmente econ?micas ?Por qu? no ha de funcionar hoy? Desde luego hay que dotarla de medios, pero, antes que nada, a los maestros hay que devolverles la dignidad ?C?mo? Con el imprescindible reconocimiento, con las necesarias atribuciones y retribuciones, con los medios adecuados y suficientes. Devolvi?ndoles el respeto que nunca debieron perder, que nunca les debimos quitar. Para que ellos se reencuentren con la vocaci?n, que seguro que tienen, y recuperen la confianza en s? mismos, eso que ahora llamamos autoestima. Me refiero al respeto de los ni?os y al de los padres, desde luego, pero tambi?n al de la sociedad, al de la administraci?n y al de la pol?tica. S?, s?, al de la administraci?n y al de la pol?tica. Ya est? bien de que la ense?anza sea un instrumento para ganar elecciones o tirarse los trastos a la cabeza..

Mariano Estrada
Publicado por Mariano.Estrada @ 0:42
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Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 26 de noviembre de 2005 | 20:42
Es muy gratificante, leer, de forma imparcial, real y objetiva, una reflexi?n sobre la Ense?anaza!!!
Y cu?nta raz?n llevas, as? que muchas gracias, Mariano por ello!!!
Un abrazo
Natalia
Publicado por Invitado
Jueves, 18 de febrero de 2010 | 16:38
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Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 12 de mayo de 2010 | 17:36
revisando temas sobre el maestro y la ense?anza me encontr? esto y me parece que esta realidad que describe el autor es universal!!!! Estoy de acuerdo con lo que dice porque es mi experiencia como alumna, madre, hija, docente y observadora de los movimientos en este tema tan elemental para nuestro crecimiento como personas y naci?n.
Dios bendiga a los maestros!!!!!!!!!!!!!Los que lo son de verdad tengan el t?tulo o no, es decir que incluyo padres , madres, abuelos, amigos, y todos los que con amor, ENSE?AN.