martes, 08 de noviembre de 2005

Cambios de envergadura

No hace falta reflexionar demasiado para darse cuenta de que, en los últimos tiempos, hemos cambiado el optimismo y la amabilidad por el descrédito y la bronca. La culpa es de todos, por supuesto, pero los políticos tienen un plus de responsabilidad.

Hay que tener en cuenta que a menudo los intereses de los políticos no marchan parejos con los de los ciudadanos. Y son los políticos precisamente los que nos meten en serios apuros. Nos metió Felipe González, con el Gal y la corrupción generalizada. Nos metió Aznar, con su soberbia y sus delirios de grandeza (Irak). Y nos está metiendo Zapatero que, con sus supuestamente buenas intenciones, está alentando la confrontación entre ciudadanos de los distintos territorios de España.

Bajo el mandato de Suárez desmontamos un edificio muy viejo y muy mal construido y, entre todos, con inusitada alegría, construimos otro mejor. Ahora lo pretendemos reformar, pero a costa del enfrentamiento entre sus habitantes ¿Por qué? Porque algunos, particularmente Zapatero, se han empeñado en reformarlo con el desacuerdo de la mitad.

Yo no he votado nunca al PP, pero creo que hacer determinadas Reformas en las leyes de convivencia y no contar con los diez millones de votos que representa este partido, es poco menos que una temeridad.

Por su parte, el PP tiene que desprenderse del radicalismo de los Zaplana, los Acebes y los Oreja y converger con el PSOE en posiciones que pueden ser compartidas. Cualquier deslizamiento excesivo hacia el rojo o hacia el azul, lo terminará pagando el amplio colchón de la moderación, que es donde está instalada la mayoría de los españoles, por mucho que algunos pretendan otra cosa.

¡Ah! Y hay que desenmascarar de una vez a las oligarquías. Ése sí que sería un gran triunfo de la democracia.

Mariano Estrada

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