lunes, 07 de noviembre de 2005

Integración: la necesaria convivencia

¿Y por qué no pueden convivir distintas culturas, tal como lo hicieron en su día en Toledo? Bastaría con el respeto entre todas las partes. Nosotros estamos acostumbrados a ir a otros países y evangelizar y colonizar y someter. ¿Y nos negamos a que otros tengan aquí sus iglesias y su cultura, siempre que sean respetuosos con las nuestras? Para vivir con nosotros sólo tienen que aceptar la democracia y respetar las reglas de juego que ésta nos impone a todos. A todos.

En principio, la mayoría de los que vienen a nuestros países, vienen empujados por el hambre, la miseria y, en todo caso, atraídos por un tipo de vida en el que creen que son posibles los “lujos” que se ven en la televisión, también en la de ellos. Lo que pasa es que llegan aquí y se encuentran con que, por lo general, para ellos son los suburbios, las zonas marginales, la pobreza, todo lo que conduce a la desesperanza. ¿Les pediremos, además, que renuncien a sus costumbres, a su religión, a su cultura? Yo creo que eso es tanto como renunciar a su consuelo. Convivir es aceptar al otro, con su otredad y sus diferencias.

Claro que está el problema del terrorismo y de los pescadores a río revuelto... Y entonces aparece la desconfianza. Desconfiamos de todo aquel que tenga aspecto de árabe... Y es lógico. Últimamente, la mayoría de los terroristas que nos han azotado tenían ese aspecto: árabe, afgano, paquistaní... Y ése, el del terrorismo islamista, es efectivamente un enorme problema, uno de los mayores de nuestro tiempo, después del sida, del hambre y de los accidentes de circulación. Porque genera miedos y pánicos. Miedos pánicos. Ahí es donde hay que trabajar, deslindando el grano de la paja y no confundiendo la velocidad con el tocino. ¿Que es difícil? Por supuesto. De lo contrario no sería un problema. Pero también es verdad que entrar a saco como lo ha hecho EEUU no conduce a nada. O tal vez a algo peor que nada: a que las buenas intenciones de las mayorías que sólo buscan trabajo, convivencia y vida, se vuelvan agresivas y violentas y terminen apoyando al terrorismo o levantándose en revueltas como las que acaban de levantarse en París y otros ciudades de Francia.

¿Qué dicen ahora los poderes, los mismos que hasta hoy han pasado olímpicamente de los suburbios, a la vez que han dispendiado en celebraciones fastuosas y desmedidas? Que van a buscar soluciones. ¿Qué soluciones? ¿Inyectar una masa X de dinero? ¿Y no es un poco tarde, ahora que huyen escaldados los inversores? Mucho dinero tienen que meter para establecer la confianza. Y por mucho dinero que metan, aquello no se arreglará si no meten a la vez mucha dedicación, mucha humanidad, mucha justicia, muchos golpes de pecho, algo de ilusión, un poquito de amor y mucha, mucha paciencia...

Si no hay disposición y voluntad, puede haber soluciones temporales, siempre muy precarias, pero ésa no es la solución que permitirá la convivencia. Eso es ir tapando los agujeros hasta que la presa reviente.


Mariano Estrada

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