Lunes, 31 de octubre de 2005
Los coches van en tromba a los cementerios, pero se quedan en las inmediaciones, en aparcamientos habilitados con precipitaci?n. Despu?s de todo, los coches s?lo van a los cementerios una vez al a?o ?Para qu? un aparcamiento fijo? Los coches no saben que muchos de los muertos que hay en los cementerios proceden de accidentes de tr?fico. Coches y motos. Claro que ni los coches ni las motos son culpables de la desgracia.

La culpa la tenemos los conductores que conducimos bajo los efectos del alcohol y de las drogas, a veces bajo el efecto de la chuler?a y de la gilipollez, que tenemos unas prisas injustificadas y, sin saber bien las razones, corremos mucho m?s de lo necesario. La culpa la tienen los fabricantes que dotan a los veh?culos de capacidad para desarrollar velocidades superiores a las permitidas. La culpa la tienen las administraciones que se lo permiten hacer y luego se empe?an en impedirlo recurriendo a prohibiciones que no siempre dan resultados, salvo el puramente recaudatorio. La culpa la tiene la sociedad, en general, o sea todos nosotros, que no tomamos conciencia de que los accidentes de circulaci?n son la primera causa de muerte, por encima del sida y del c?ncer.

Es muy posible que mientras escribo estas notas haya unos cuantos accidentes de circulaci?n en los que ciertas personas hayan perdido la vida. Algunas de ellas, quiz?s, se dirig?an a los cementerios donde acaso tienen alg?n familiar que, precisamente, hab?a muerto en accidente de circulaci?n.

S? que es muy duro hacer estas reflexiones justamente hoy, pero tambi?n s? que esto es as? y que va a seguir si?ndolo durante muchos a?os. Acaso s?lo cambie una cosa: que el n?mero de cad?veres va a ser cada d?a mayor.

Por lo dem?s, hoy es un buen d?a para reflexionar, junto a los muertos y la muerte, sobre la velocidad que en t?rminos generales ha tomado la vida. Por lo que a m? respecta, creo que estamos corriendo mucho m?s de lo que ser?a razonable. Y no me refiero solamente al coche o a la moto, me refiero sobre todo a aquello en lo que est? implicado el esp?ritu, porque me da la impresi?n de que pasamos sobre las cosas sin verlas, sin tocarlas, sin olerlas, sin o?rlas, de que los caminos por los que vamos acaban en precipicios sin esperanza, de que coqueteamos irremisiblemente con el v?rtigo y con el infarto.

Mariano Estrada
Publicado por Mariano.Estrada @ 2:50
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios