Mi?rcoles, 19 de octubre de 2005
En principio, la objetividad (entendida como modo de ver las cosas con distanciamiento) deber?a relacionarse solamente con el criterio o el parecer de cada uno, pero tal como est? el patio de revuelto se relaciona tambi?n, y mucho, con la libertad de expresi?n, siendo ?ste precisamente el aspecto que m?s nos interesa. Se entiende por tanto que la objetividad es algo distinto de lo que llamamos pensamiento propio, libre e independiente, aunque ocasionalmente coincida con ?l; lo que ocurre es que las relaciones entre ambos son tan obvias que a veces pudieran llegarse a confundir. De ah? que pueda hablarse de grados de objetividad e incluso de pensamiento objetivo.

Por otra parte, en el presente rabioso y embarullado que nos ha tocado vivir, cualquier tipo de reflexi?n sobre la sociedad es harto compleja, sobre todo si se tiene la pretensi?n de ser objetivo ?Se puede ser objetivo? ?sta es una pregunta sobre la que, sin intenci?n de agotarla, vamos a extendernos tambi?n en estas l?neas.

Pues bien, yo creo que se puede ser objetivo en la medida en que no te deslumbren los flases de las opiniones establecidas, que a menudo obedecen al inter?s, ni te cieguen tus propios prejuicios o tus propias pasiones. O sea, que la objetividad requiere voluntad, clarividencia y desapego. Pero hay que saber de entrada que, por el s?lo hecho de intentar ser objetivo, te pueden dar de baja en la existencia (hablando metaf?ricamente, claro est?), salvo a los meros efectos personales y familiares, y en el caso de estos ?ltimos a?n tengo mis dudas. Es decir, te apartan, te obvian, te arrinconan, te ningunean. No cuentas nada para ellos ?Para ellos? ?Qui?nes son ellos? Pues ellos son el poder, el dinero, los que tienen la sart?n por el mango y los que esperan tenerla, los pol?ticos en sus muchas categor?as, los instalados en la bicoca y el privilegio y, en general, las diversas combinaciones que se pueden hacer con estos mimbres. Ya puedes gritar, que ser?s un grito en el aire. Ya puedes quejarte, que no tendr?s a qui?n, ni d?nde. Ya puedes ser un genio, que nadie va a descubrirte para que deslumbres al mundo. La objetividad no les interesa lo m?s m?nimo, lo ?nico que quieren es la adhesi?n monda y lironda ?Sabes lo que ello significa? ?S?, buana?. Pues eso.

En el ?mbito del periodismo, lo que acabo de exponer tiene un nombre: ?la voz de su amo?. Pero ocurre otro tanto en el sector empresarial y, sobre todo, claro, en el pol?tico. Por ejemplo, hay razones de estado que, con toda su importancia y pomposidad, se atropellan por meros intereses partidistas o electorales. Hay mentiras tan grandes como ruedas de molino que se maquinan y se escupen contra alguien a sabiendas no del da?o que causan, que con eso ya se cuenta, sino de que todo el mundo sabe que, efectivamente, son grandes mentiras. Las llamo grandes mentiras por diferenciarlas de aqu?llas que siempre se han llamado mentiras piadosas. Mentiras como catedrales que, de tanto repetirlas, llegan a pasar por verdad en ciertos casos y en amplios segmentos de la poblaci?n. Hay perjurios como la copa de un pino. Hay negaciones de la evidencia que sonrojan. La consigna es clara: ?al enemigo, ni agua?. Porque, desgraciadamente, hemos pasado a ser enemigos donde debi?ramos ser meramente adversarios. Y a?n enemigos a muerte.

En estas condiciones ?c?mo reconocerle al otro no ya las virtudes, sino los aciertos, lo cual ser?a un alarde de objetividad? M?s a?n, ?c?mo reconocerle la posibilidad de acertar? ?C?mo establecer unos cauces de entendimiento, o al menos unos par?metros de colaboraci?n? ?C?mo, si el que naufraga prefiere hundir el barco con todos los enseres antes que cogerse a la tabla de salvaci?n del enemigo, que debiera ser tan s?lo contrincante y hermano? Y esto es as? hasta el punto de que a menudo se afirma lo que al mismo tiempo se niega. Basta con que haya por medio unos cuantos kil?metros, a veces bien pocos (V?ase el comportamiento de un partido pol?tico en sus diversas circunscripciones cuando hay intereses regionales encontrados, por ejemplo).

En fin, volvamos al contenido de la pregunta ?Se puede ser objetivo? ?Se puede, al menos, tratar de ser objetivo? ?Verdad que dan tentaciones de decir rotundamente que no? Pues s?, dan muchas tentaciones, pero yo creo que se puede intentar ser objetivo, a pesar de todo. Se puede hacer el bien sin mirar a qui?n, se puede decir ?s? o ?no?, o ?depende?, sin mirar las consecuencias a las que anteriormente nos refer?amos. Se puede decir, ?s?, pero...? o ? no, aunque...? Es decir, se puede matizar para que no sea todo blanco, si no es todo blanco, ni sea todo negro si no es todo negro. Se puede decir: ?yo creo que tienes raz?n en esto, pero desbarras en lo otro?. O tambi?n: ?yo creo que no tienes raz?n y que mientes como un cosaco? (Por cierto, ?alguien ha comprobado si los cosacos mienten tanto como se dice?) S?, yo creo que se puede estar a las duras y a las maduras, e incluso se puede estar s?lo a las duras hasta que ?stas sean huesos o piedras y no se puedan tragar.

Frente a las opiniones establecidas, se puede tener una opini?n propia, desde luego, aunque s?lo se la puedas comunicar a tu familia y a tus allegados. (El que ?sta sea objetiva ya depende s?lo de ti, como se ha dicho anteriormente). Se puede, digo, porque la libertad est? a nuestro alcance para usarla. Por encima de los intereses y las conveniencias. Por encima de los contubernios. Por encima de tu misma comodidad. Por encima de todos los que van a tratarte como si fueras un apestado, que lo har?n con toda la sa?a del mundo. Para decirlo de una vez, se puede tener una opini?n propia y manifestarla p?blicamente por encima de todos los ?encimas? del mundo. Otra cosa es disponer de los adecuados altavoces para su difusi?n.

Naturalmente, hablo de la libertad de pensamiento y del derecho que tenemos a expresarla por medio de la palabra, bien oral o escrita; de donde se colige que hablo de la libertad de expresi?n en la sociedad occidental y, por lo tanto, en el juego de los ?encimas? que acabo de exponer no est? contemplada la pena de muerte. Salvando la met?fora del principio, nadie te mata ya (o todav?a) por expresar p?blicamente tus pensamientos, aunque ?stos sean tan objetivos que incomoden a tirios y a troyanos, a montescos y a capuletos, a republicanos y a mon?rquicos, a progresistas y a conservadores. Nadie te mata actualmente por tratar de ser objetivo, pero todo el mundo sabe los calvarios de Galileo por empe?arse en afirmar algo tan objetivo como que la tierra no era el centro del mundo. Son muchos los que han tenido que sufrir antes de ahora no ya por decir lo que buenamente cre?an o pensaban, sino por tratar de expresarse con objetividad, cayera quien cayera, ya que han tenido que enfrentarse no s?lo a los extra?os, sino tambi?n a los propios. Son muchos los que se la han jugado cuando realmente ha habido peligro en jug?rsela, como para que ahora tengamos que callar nuestra opini?n porque as? le interese al capital, a la pol?tica o a la ideolog?a, ya sea en nombre de la izquierda, de la derecha o del obsceno eclecticismo del dinero.

Yo aspiro a seguir pensando por mi cuenta (dentro de lo posible, claro, porque el marketing y las trampas est?n a la orden del d?a) y a tratar de ser objetivo en mis opiniones, as? como a defender que otros puedan hacer exactamente lo mismo. Y, por supuesto, animo a todo el mundo a que no permitan que otros piensen totalmente por ellos. Y a que traten de ser objetivos. Hay momentos, adem?s, en que es necesario serlo, aunque haya que decir que no a muchas gentes o cosas: a un hijo, a un amigo, a una posici?n, a un halago, a una empresa, a un negocio y, desde luego, al partido con el que se simpatiza o al que se pertenece. A pesar de que ello signifique tener que reducir las visitas al restaurante.

Pongamos como ejemplo el 11-M: en aquellos crudos momentos, lo que yo percib? del poder y de los partidos pol?ticos, tal vez como muchos ciudadanos, fue lo siguiente: el Gobierno y el PP quer?an a toda costa que la autor?a de los atentados recayera sobre ETA, mientras el PSOE y resto de los partidos quer?an a toda costa que recayera sobre Al Qaeda. Unos y otros (m?s acobardado el PP, m?s envalentonados el PSOE y el resto de los partidos) trataron de crear opini?n (de hecho la crearon, y muy ciega, por cierto), pero es evidente que sus manifestaciones eran deseos que se correspond?an exactamente con sus intereses. La que acabo de expresar, en cambio, creo que es una opini?n objetiva.

Mariano Estrada
Publicado por Mariano.Estrada @ 1:33
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 23 de octubre de 2007 | 0:43
solo queria decir que amo a yessica cueste lo que lo que cueste
Publicado por Invitado
Martes, 09 de septiembre de 2008 | 0:06
hola todos que hay de nuevo voy ir al